El retail siempre ha sido un mercado dinámico, ágil y preparado para captar tendencias y oportunidades. Es el termómetro perfecto para medir la adopción de la IA en las empresas. Lo que ocurre hoy aquí, ocurrirá mañana en todos los demás sectores, y Estados Unidos ha sido siempre un referente a escala global.
En Nueva York, del 11 al 13 de enero, NRF Retail’s Big Show 2026 confirmó lo que muchos sospechaban y pocos querían admitir: el retail está viviendo una revolución silenciosa, pero imparable.
John Furner, presidente y CEO de Walmart U.S., abrió el evento con una declaración que resume a la perfección el momento actual: «Lo que estamos viviendo no son solo cambios, sino una revolución, y la IA, en particular, está transformando la forma de hacer negocios».
Los datos son claros. Según el último informe de McKinsey (State of AI 2025), el 78 % de las organizaciones ya utiliza IA en al menos una función empresarial, frente al 55 % del año anterior. Pero hay una cifra aún más reveladora: solo el 10 % de las empresas está implantando sistemas de IA agéntica a gran escala dentro de sus funciones de negocio.
Esto significa que, mientras el 78 % está “experimentando”, solo una pequeña parte está transformando realmente sus operaciones.
La brecha entre quienes escalan, quienes experimentan y quienes siguen siendo escépticos se está convirtiendo en la nueva frontera competitiva del retail.
La configuración física de NRF cuenta una historia muy clara. Google, Microsoft, SAP, Salesforce y Zebra te reciben en primera línea con stands imponentes. A medida que te desplazas hacia las zonas periféricas, aparecen los fabricantes de hardware, con presencias destacadas como Honeywell y Datalogic, y, más allá, competidores más pequeños — muchos de ellos asiáticos — con espacios cada vez más reducidos.
El presupuesto refleja el tamaño de sus negocios y, sobre todo, sus perspectivas de crecimiento futuro. Es el propio mercado el que está redefiniendo las prioridades.
Hoy, la verdadera ventaja competitiva está en el software: el que convierte los datos en decisiones y planes de acción, el que anticipa tendencias y comportamientos de compra, y el que optimiza las operaciones en tiempo real.
Al recorrer los stands, resulta evidente que la IA agéntica y la robótica ya no son una visión futurista. Son una realidad.
Walmart está probando entregas autónomas mediante drones en 270 tiendas. Kroger está experimentando con modelos de entrega de última milla basados en vehículos y robots autónomos en mercados seleccionados. Google está desarrollando sistemas de agentic commerce que permiten conversaciones complejas y acciones autónomas a lo largo de todo el customer journey.
En el ámbito del customer support, los agentes de IA autónomos ya están generando resultados concretos: los sistemas de eDesk basados en IA pueden automatizar hasta el 65 % de las solicitudes, además de ofrecer informes en tiempo real para optimizar las operaciones de los puntos de venta.
Estas tecnologías permiten pasar de una gestión reactiva a una gestión proactiva, con beneficios tangibles en la confianza de los clientes y en la eficiencia operativa.
McKinsey estima que la adopción de la IA a gran escala puede reducir los costes operativos en un 15 % y aumentar los ingresos en un 10 %. Pero esto solo ocurre cuando la IA tiene acceso a los datos adecuados: limpios, fiables e integrados.
Desde NRF 2026 queda claro que las tecnologías que mejoran la visibilidad y la precisión de los datos, como RFID y los sistemas IoT conectados, están adquiriendo un papel cada vez más central. Permiten disponer de vistas en tiempo real del inventario, la cadena de suministro y los procesos de toma de decisiones, que hacen posible la IA avanzada, desde el forecasting hasta el análisis predictivo de ventas, niveles de stock, rotaciones y reposición.
En el retail más avanzado, la tecnología no está sustituyendo a las personas: está rediseñando y potenciando su papel.
Es un punto que Brian Cornell, CEO de Target, subrayó con fuerza desde el escenario de NRF: la interacción humana seguirá siendo un elemento decisivo de la experiencia retail. No es casualidad que el crecimiento de Target en los últimos once años — un +50 %, equivalente a aproximadamente 35.000 millones de dólares en ingresos — haya llegado invirtiendo en personas capaces de utilizar la tecnología para crear valor, no para ser sustituidas.
Sistemas como la IA agéntica ya están demostrando su impacto precisamente en esta dirección: liberan a las personas de las tareas repetitivas y les permiten concentrar su tiempo y energía en lo que realmente marca la diferencia — la relación con el cliente, el asesoramiento y la capacidad de resolver problemas complejos.
Según Gartner, para 2028 el 15 % de las decisiones laborales cotidianas serán tomadas de forma autónoma por la IA agéntica, frente al 0 % en 2024. En mi opinión, se trata de una estimación prudente. Esto no hace que las personas sean menos relevantes. Las hace más decisivas.
Por eso, hoy las empresas ya no deberían preguntarse simplemente: «¿deberíamos invertir en IA?».
Las nuevas preguntas son cuánto y cómo. ¿Cuáles son las mejores prácticas para desarrollar una cultura de IA aplicada a los procesos y para habilitar, lo antes posible, el aprovechamiento de esta enorme oportunidad?
