Quienes trabajan con productos especializados saben bien que, cuanto mayor es la atención al detalle (ingredientes seleccionados, certificaciones específicas, claims verificados), más difícil resulta gestionar con el mismo nivel de precisión toda la información que los describe.
La cantidad de pasos y de personas implicadas en mantener estos datos actualizados y alineados hace que la tarea sea compleja, por mucha atención que se le dedique.
Una empresa que produce pasta sin gluten, líneas ecológicas o variantes veganas debe gestionar, para cada referencia, un conjunto diferente de datos: ingredientes certificados por AIC, claims ecológicos validados por el organismo certificador, indicaciones veganas verificadas, alérgenos actualizados conforme a la normativa europea y traducciones adaptadas a cada mercado internacional.
Y este proceso se repite para cada SKU del catálogo, que a menudo incluye cientos de referencias.
Los datos de producto nacen en el departamento de I+D,donde se definen la receta y las especificaciones técnicas. A partir de ahí, comienza un recorrido que atraviesa distintos departamentos: marketing los transforma en claims y contenidos para el packaging, calidad verifica las certificaciones, exportación los adapta a cada mercado, los comerciales los utilizan durante las visitas, los compradores de la gran distribución los incorporan a sus sistemas y el portal B2B los pone a disposición del cliente final.
En cada uno de estos pasos, parte de la información puede perderse, quedar desactualizada o dejar de ser coherente con las demás versiones: un alérgeno que no se actualiza tras un cambio de proveedor, un claim ecológico que permanece en una ficha antigua o una certificación caducada.
Estas incoherencias no afectan únicamente a la operativa. También pueden tener consecuencias legales y reputacionales.
Cuando la información de producto se reparte entre el ERP, hojas de Excel, archivos PDF y carpetas compartidas, el riesgo de incoherencias aumenta a medida que crece el número de canales y mercados que deben gestionarse.
Cuando un comprador de la gran distribución solicita una ficha técnica actualizada, alguien debe recopilar la información desde distintas fuentes, verificarla y adaptarla al formato exigido por la cadena.
En un contexto en el que las certificaciones tienen fecha de caducidad, los claims deben comprobarse y el consumidor final presta cada vez más atención a la información del producto, cualquier error puede tener un coste elevado. Una ficha con información incorrecta sobre un alérgeno puede generar reclamaciones, devoluciones y, en los casos más graves, consecuencias legales.
Con la solución de Product Information Management .one PIM toda la información de producto se gestiona desde un único sistema, diseñado para afrontar la complejidad de los productos especializados: certificaciones con fechas de caducidad y flujos de actualización, claims verificables por canal y mercado, alérgenos trazados y actualizados en tiempo real y traducciones gestionadas de forma centralizada.
Cuando cambia un ingrediente, un proveedor o una certificación, la actualización parte de un único punto y se distribuye automáticamente a los comerciales, el portal B2B, los compradores de la gran distribución y los canales digitales, sin tener que buscar correos electrónicos ni actualizar archivos uno por uno.