En el sector del food service hay una tarea que nunca termina: mantener el catálogo actualizado.
Miles de referencias, proveedores que modifican las formulaciones de los productos, información sobre alérgenos que debe revisarse, precios diferenciados para cada cliente y cambios estacionales que incorporan nuevas referencias y retiran otras del catálogo.
En muchas empresas, esta actividad se gestiona mediante diferentes herramientas: el sistema de gestión contiene los datos básicos, el portal B2B dispone de su propia versión, los comerciales trabajan con una lista de precios en PDF actualizada al inicio de la temporada y los responsables de compras reciben fichas técnicas preparadas caso por caso. Cada equipo utiliza una versión diferente de la información, y mantenerlas todas actualizadas y alineadas exige una coordinación constante que, a menudo, resulta difícil de sostener.
Cuando cambia un producto (porque un proveedor modifica la receta, se actualiza la información sobre un alérgeno o se sustituye un formato), esa modificación debe trasladarse de forma coherente a todos los canales. Cuando se gestionan grandes volúmenes y miles de referencias, realizar este proceso manualmente resulta cada vez más complejo.
La gestión de los alérgenos responde tanto a una obligación legal como a una responsabilidad directa hacia el consumidor final: el restaurador que selecciona el ingrediente, el chef que prepara el plato y el comensal que confía en la información recibida.
Cuando las fichas de alérgenos se gestionan en sistemas diferentes y son actualizadas en distintos momentos por distintas personas, el riesgo de que se produzcan incoherencias entre las versiones aumenta a medida que crece la complejidad del catálogo.
Cada cambio de temporada, cada actualización de la lista de precios y cada feria del sector trae consigo una oleada de modificaciones: nuevas referencias que deben incorporarse, productos que deben desactivarse, precios que deben actualizarse y fichas técnicas que necesitan una revisión.
En estas fases, es habitual dar prioridad a las tareas más urgentes y dejar el resto pendiente. Un portal B2B que sigue mostrando los precios de la temporada anterior, un comercial que ofrece un producto que ya no está disponible o un responsable de compras que recibe una ficha con información desactualizada son situaciones que generan fricciones operativas y que, con el tiempo, pueden erosionar la confianza.
Con la solución de Product Information Management .one PIM toda la información de producto se gestiona desde un único sistema: fichas técnicas, alérgenos, certificaciones, imágenes y precios por canal.
Desde este repositorio central, la información se distribuye a todos los puntos de contacto: el portal B2B, la aplicación de los comerciales, las fichas destinadas a los responsables de compras y los canales digitales. Cuando se produce un cambio, la actualización se realiza desde un único punto y llega a todos los canales de forma coherente y trazable.
Para un distribuidor, esto supone dedicar menos tiempo a coordinar actualizaciones entre departamentos y contar con una mayor seguridad de que la información que circula por la organización es siempre correcta y está actualizada.