El 15 de julio de 2026, el Parlamento Europeo de Bruselas acogió la primera edición del Brussels Dialogue on Mission-Driven Companies: un diálogo internacional entre empresas, instituciones, representantes del ámbito académico y stakeholders de Europa, Estados Unidos y América Latina sobre el papel de aquellas compañías que deciden integrar objetivos económicos, sociales y ambientales en su modelo de negocio.
La iniciativa fue impulsada por Mariangela Zito, abogada laboralista, investigadora académica y una de las fundadoras de ConfBenefit, la Confederación Internacional de Sociedades Benefit creada en Bruselas para promover, a escala global, modelos empresariales capaces de combinar crecimiento económico, competitividad, innovación e impacto positivo en la sociedad.
Como Sociedad Benefit, Aton ha seguido con especial interés este debate europeo. Hemos pedido a Mariangela que nos explique cómo nació el proyecto, cuáles son sus objetivos y por qué las empresas que miran al futuro deberían seguir de cerca su evolución.
Mi interés nace de la intersección entre derecho laboral, empresa y gobernanza. Como abogada laboralista, siempre he observado la empresa no solo como una organización económica, sino también como un espacio en el que se definen equilibrios, responsabilidades y relaciones entre intereses distintos.
Desde esta perspectiva, fue natural empezar a analizar modelos societarios que buscan integrar estas cuestiones directamente en la gobernanza, superando una visión de la sostenibilidad como elemento externo o meramente reputacional. También desde el punto de vista profesional me parece un enfoque especialmente interesante, porque cuando el purpose pasa a formar parte realmente de la empresa, acaba influyendo inevitablemente en la organización, en las personas, en los procesos de toma de decisiones y en las relaciones entre los distintos stakeholders.
En este contexto se sitúan las Benefit Corporations, las Società Benefit italianas, las SBIC, las BIC latinoamericanas, las Entreprises à Mission y otros modelos que están surgiendo en distintos marcos jurídicos.
Lo que me parece más interesante es la pregunta común que comparten todas estas experiencias: ¿cómo puede una empresa integrar de forma estable objetivos económicos, sociales y ambientales en su gobernanza, manteniendo al mismo tiempo su competitividad y su capacidad para crear valor a largo plazo?
ConfBenefit nace precisamente de esta pregunta. La Confederación fue fundada en Bruselas por un grupo de empresas que operan directamente bajo estos modelos y que identificaron la necesidad de crear un espacio transnacional e intersectorial de diálogo capaz de conectar experiencias, ordenamientos jurídicos y prácticas diferentes.
El objetivo principal no es identificar un único modelo válido para todos, sino crear las condiciones necesarias para que experiencias distintas puedan compararse, comprenderse e incorporarse a un diálogo europeo e internacional más estructurado.
En Europa no falta innovación y ya existen modelos muy interesantes a escala nacional. Lo que hasta ahora ha faltado es un espacio europeo permanente en el que estas experiencias puedan encontrarse, compararse y generar conocimiento compartido.
Por este motivo pusimos en marcha el Brussels Dialogue on Mission-Driven Companies, cuya primera edición se celebró en el Parlamento Europeo y reunió a instituciones, empresas, académicos y stakeholders procedentes de distintas regiones.
Elegimos deliberadamente la expresión “mission-driven companies” como lenguaje común, no como una nueva categoría jurídica. El objetivo no es sustituir los modelos nacionales existentes, sino crear un espacio de diálogo entre ellos.
Durante el primer encuentro surgieron principalmente tres cuestiones. La primera tiene que ver con la contribución de estas empresas a la competitividad europea y a la creación de valor a largo plazo. La segunda se refiere a lo que Europa puede aprender de la diversidad de los modelos ya existentes, también fuera de la Unión Europea. Y la tercera aborda cómo pasar de experiencias nacionales fragmentadas a un diálogo europeo más estructurado.
El resultado que considero más importante es que la conversación no se limitó a hablar de sostenibilidad en términos abstractos. Se abordaron cuestiones como gobernanza, atracción de talento, competitividad y resiliencia, acceso a la inversión, innovación, accountability y calidad de la regulación.
El tema no afecta únicamente a las empresas que ya han adoptado una calificación específica como “benefit” o mission-driven. Es una cuestión más amplia, relacionada con la forma en que las empresas, en general, pueden integrar objetivos a largo plazo en su modelo de negocio. Por eso el debate se cruza inevitablemente con algunos de los temas que hoy ocupan un lugar central en la agenda europea: desde el futuro del derecho societario y de EU Inc. hasta el acceso a la financiación, la contratación pública estratégica y los instrumentos capaces de incentivar comportamientos empresariales responsables.
El Brussels Dialogue no es un evento aislado, sino un proceso en constante evolución. Ya hemos recibido respuestas positivas y muestras de interés por participar en este camino, lo que confirma la necesidad de dar continuidad y solidez al diálogo iniciado en Bruselas.
El primero de los objetivos que nos hemos marcado es construir una comunidad estable de interlocutores que reúna a instituciones europeas y nacionales, empresas, universidades, inversores, profesionales y organizaciones de la sociedad civil.
El segundo objetivo es generar estudios y conocimiento comparado. Existen muchas experiencias interesantes que con frecuencia permanecen limitadas a sus respectivos marcos jurídicos o incluso aisladas dentro de empresas individuales. ConfBenefit quiere contribuir a recopilar datos, casos empresariales, experiencias normativas e investigaciones que permitan comprender qué funciona realmente y en qué condiciones.
El tercer objetivo es trasladar las evidencias recopiladas al debate institucional. No partimos de la idea de que Europa deba adoptar necesariamente un nuevo modelo societario uniforme.
Antes de plantear una solución, sin embargo, debemos entender qué problemas queremos resolver y qué herramientas pueden resultar más eficaces: armonización, reconocimiento mutuo, estándares comunes, incentivos o simplemente una mayor cooperación entre los distintos ecosistemas nacionales.
Por este motivo, el Brussels Dialogue continuará a través de actividades de investigación, policy dialogue, encuentros temáticos y colaboraciones internacionales.
El Brussels Dialogue no está reservado a expertos o instituciones. Al contrario, necesita sobre todo empresas que viven estos modelos en su día a día y que pueden demostrar qué significa realmente traducir el purpose en decisiones empresariales.
Desde este punto de vista, Aton tiene mucho que aportar, como también pudimos comprobar en Bruselas. La experiencia que compartiste tú, Stefano, mostró con mucha claridad que hablar de misión significa ir más allá de las declaraciones de principios y analizar cómo cambian la organización del trabajo, los procesos de toma de decisiones y la forma en que una empresa consigue alinear sus valores declarados con sus prácticas cotidianas.
Precisamente este tipo de evidencias son las que nos interesan: entender qué funciona realmente, qué decisiones generan resultados concretos y dónde, en cambio, existe el riesgo de que el modelo se quede únicamente en el plano formal.
Para Aton, participar también significa formar parte de un diálogo internacional con empresas que se plantean preguntas similares en contextos, marcos jurídicos y sectores distintos. Y creo que este es uno de los aspectos de mayor valor: contribuir a construir una reflexión europea que parta de la experiencia real de las empresas.
Y espero sinceramente que Aton siga siendo uno de los interlocutores relevantes a medida que avance el Brussels Dialogue.
La Call for Evidence es el primer paso para evitar que el Brussels Dialogue se quede en una reflexión puramente teórica y conseguir que continúe como un proceso activo, abierto y capaz de recopilar evidencias, identificar buenas prácticas y detectar dificultades y posibles soluciones.
Buscamos casos empresariales, datos, investigaciones, prácticas de gobernanza, visiones empresariales, herramientas de medición de impacto, dificultades encontradas en la aplicación de los distintos modelos, experiencias o perspectivas de inversión, relaciones con la Administración Pública y acceso a instrumentos de apoyo o contratación pública, además, por supuesto, de ejemplos de iniciativas que no hayan funcionado.
Nos interesa especialmente recopilar aportaciones procedentes de países y sistemas jurídicos diferentes, porque el valor de la Call for Evidence será, sobre todo, comparativo.
Pueden participar empresas, directivos, inversores, académicos, profesionales, asociaciones y otros stakeholders. No buscamos necesariamente informes extensos ni trabajos académicos: un caso empresarial bien documentado o una experiencia profesional concreta también pueden resultar extremadamente útiles.
Los materiales recopilados servirán de base para las próximas actividades de investigación de ConfBenefit, el trabajo del International Observatory y las siguientes etapas del Brussels Dialogue.
La idea es sencilla y ambiciosa al mismo tiempo: antes de debatir qué políticas o instrumentos jurídicos necesita Europa, debemos escuchar a quienes ya están poniendo estos modelos en práctica.
Gracias, Mariangela, por el tiempo que nos has dedicado y por compartir con nosotros la visión que guía este ambicioso proyecto europeo. En Aton sabemos por experiencia que innovación, crecimiento y responsabilidad no son caminos separados, sino dimensiones que se refuerzan mutuamente cuando se integran de forma coherente en las decisiones cotidianas de la empresa.
¡Gracias a vosotros!
Contacto de ConfBenefit: confbenefit@confbenefit.com
Para más información sobre la Call for Evidence: www.confbenefit.com
Preguntas frecuentes sobre las empresas mission-driven
Las empresas mission-driven integran objetivos económicos, sociales y ambientales en su gobernanza y en la toma de decisiones. Este modelo busca crear valor a largo plazo tanto para la empresa como para sus stakeholders, traduciendo el purpose en procesos, responsabilidades, medición del impacto y decisiones operativas.
El Brussels Dialogue crea un espacio europeo estable de diálogo entre empresas, instituciones, universidades e inversores. Conecta distintos modelos nacionales para recopilar evidencias, compartir prácticas de gobernanza y aportar al debate europeo información útil sobre competitividad, impacto y regulación.
El purpose se convierte en algo concreto cuando se integra en la gobernanza, en los objetivos empresariales y en la medición del impacto. Aton, Sociedad Benefit desde 2021 y B Corp certificada, incorpora objetivos sociales, ambientales y económicos a su estrategia y utiliza el B Impact Assessment para evaluar y mejorar su desempeño.
Integrar objetivos ESG en la gobernanza permite conectar sostenibilidad, gestión de riesgos y creación de valor a largo plazo. Para los decision-makers, significa convertir los compromisos en elementos verificables, medir su impacto sobre stakeholders y procesos y disponer de evidencias útiles para la accountability, las decisiones de inversión y la mejora continua.
El ROI de un modelo mission-driven debe analizarse junto con indicadores económicos, sociales, ambientales y de gobernanza. Herramientas estructuradas como el B Impact Assessment ayudan a medir el impacto sobre trabajadores, comunidades, medio ambiente, clientes y gobernanza, relacionando desempeño e impacto a lo largo del tiempo.