La introducción del Pasaporte Digital de Producto (DPP) por parte de la Unión Europea no representa únicamente una nueva exigencia de cumplimiento normativo. Marca un cambio más profundo: el paso de una sostenibilidad declarada a una sostenibilidad verificable, basada en datos trazables a lo largo de toda la cadena de valor. Como consecuencia, las tecnologías de trazabilidad, la gobernanza del dato y los modelos organizativos orientados a los grupos de interés empiezan a converger.
Para las Sociedades Benefit, esta transformación plantea una cuestión estratégica: cómo hacer que el propósito empresarial sea visible, medible y creíble a lo largo de la cadena de suministro.
En este escenario, la relación entre el Pasaporte Digital de Producto y las Sociedades Benefit se convierte en una palanca concreta para transformar los compromisos de sostenibilidad en información accesible, trazable y verificable.
Durante mucho tiempo, la sostenibilidad se ha contado. Hoy debe demostrarse.
La competitividad ya no dependerá exclusivamente de la capacidad de producir o distribuir de forma eficiente, sino también de la capacidad de hacer accesible información fiable sobre el origen, la conformidad, el impacto ambiental y la circularidad de los productos.
Así, la sostenibilidad deja progresivamente de ser una función separada de la operativa empresarial y se convierte en una capacidad organizativa que involucra a la gobernanza, la cadena de suministro, compras, compliance y gestión del dato.
Para las Sociedades Benefit, la generación de beneficio común, sea este ambiental, social o territorial, ya no puede apoyarse únicamente en declaraciones de intenciones, sino que requiere herramientas capaces de hacer que el impacto sea medible, documentable y verificable a lo largo del tiempo.
Como consecuencia, el papel del Pasaporte Digital de Producto emerge no solo como un mero cumplimiento normativo, sino como una posible infraestructura de confianza entre empresas, mercado y grupos de interés.
La cadena de suministro es el lugar donde la sostenibilidad se verifica realmente.
Las cadenas de suministro actuales se caracterizan por una elevada fragmentación, una gran variedad de actores y una fuerte dispersión geográfica. Un solo producto puede pasar por múltiples proveedores, plantas de producción, operadores logísticos y mercados diferentes antes de llegar al consumidor final. Y no es raro que la complejidad operativa se traduzca en falta de transparencia informativa.
El primer problema tiene que ver con la visibilidad limitada de la cadena de suministro.
Las empresas suelen disponer de información sobre sus proveedores directos, pero tienen dificultades para controlar los niveles posteriores de la cadena de valor. Sin embargo, es precisamente en los niveles más aguas arriba donde se concentran muchas de las criticidades ambientales y sociales, como el origen de las materias primas, las condiciones laborales o las emisiones generadas por los procesos productivos.
A esto se suma la fragmentación de los datos ESG.
La información sobre conformidad, certificaciones, impacto ambiental o contenido reciclado existe, pero a menudo está distribuida entre sistemas diferentes, se recoge de forma no estandarizada y resulta difícil de verificar en tiempo real.
El resultado es una forma de sostenibilidad que con frecuencia se construye a posteriori, reportada mediante documentación aislada, auditorías periódicas o declaraciones y autodeclaraciones de los proveedores, pero no realmente integrada en los procesos operativos diarios.
Esta fragmentación también genera un problema de responsabilidad.
Aunque la producción esté distribuida a lo largo de la cadena de suministro, el riesgo reputacional y legal tiende a concentrarse en la marca final.
Pensemos, por ejemplo, en las recientes medidas de administración judicial adoptadas por el Tribunal de Milán contra importantes operadores de los sectores de la moda, el lujo y la logística. En estos casos, se cuestionó la incapacidad de las empresas contratantes para prevenir e identificar fenómenos de explotación laboral e irregularidades en sus cadenas de contratación y subcontratación. Estas medidas pusieron de manifiesto la ausencia de sistemas adecuados de control, seguimiento y verificación de las condiciones operativas de los proveedores, subrayando que la responsabilidad organizativa de la empresa ya no puede detenerse en la relación directa con el primer nivel de la cadena de suministro.
El punto clave es que la responsabilidad empresarial se evalúa hoy cada vez más no solo en relación con lo que una empresa produce directamente, sino también con su capacidad para gobernar la información a lo largo de su propia cadena de suministro.
Las posibles criticidades relacionadas con la seguridad, la conformidad o los impactos ESG son percibidas por el mercado como responsabilidad de la empresa que gestiona la relación con el consumidor.
Este cambio resulta hoy cada vez más evidente también desde una perspectiva jurídica, donde la transparencia informativa influye progresivamente en la propia validación comercial del producto.
Para situarnos en esta evolución, resulta interesante mencionar la sentencia del Tribunal de Venecia de 18 de abril de 2025, n.º 2005, que puso de manifiesto cómo la ausencia de documentación técnica y de conformidad -incluidos el marcado CE y las declaraciones obligatorias-puede afectar a la propia comerciabilidad del bien, hasta configurar un supuesto de aliud pro alio1. El principio expresado por el Tribunal resulta especialmente significativo porque evidencia cómo la información relativa a conformidad, trazabilidad y documentación técnica tiende progresivamente a convertirse en parte integrante de la identidad del producto.
La transparencia, por tanto, ya no afecta únicamente a la comunicación ESG o a la reputación corporativa, sino que incide directamente en la validación comercial del bien, en su comerciabilidad y en la posibilidad misma de demostrar su fiabilidad y conformidad a lo largo de la cadena de suministro.
Desde esta perspectiva, herramientas como el Pasaporte Digital de Producto no introducen únicamente nuevas obligaciones informativas, sino que contribuyen a redefinir la relación entre producto, dato y responsabilidad organizativa.
En paralelo, el legislador europeo está desplazando progresivamente el foco desde la empresa individual hacia toda la “cadena de actividades”. La Directiva CSDDD (2024/1760) exige, de hecho, a las empresas mapear, monitorizar y prevenir los riesgos ambientales y sociales a lo largo de toda la cadena de suministro, incluyendo socios comerciales, proveedores y distribuidores.
Todo ello conduce a una visión de la trazabilidad ya no solo como ventaja operativa, sino como una necesidad estratégica, organizativa y jurídica.
La cuestión central, por tanto, no es solo recopilar datos, sino construir una infraestructura fiable de gobernanza de la cadena de suministro. La tecnología digital adquiere así un papel decisivo: transformar la trazabilidad de un ejercicio documental fragmentado en una capacidad organizativa continua, alimentada por datos fiables a lo largo de toda la cadena de valor.
Por eso, hablar de Pasaporte Digital de Producto y Sociedades Benefit significa hablar también de arquitecturas informativas capaces de conectar propósito, procesos y responsabilidad a lo largo de toda la cadena de suministro.
El dato de sostenibilidad nace durante el proceso industrial. El origen de las materias primas, las certificaciones, la composición de los productos, los lotes, los movimientos, las transformaciones, los controles de calidad, la información de conformidad, los datos ambientales y las indicaciones para la reutilización o el fin de vida deben poder recogerse, conectarse y actualizarse de forma continua, coherente y fiable.
Por este motivo, el Pasaporte Digital de Producto no puede considerarse un proyecto aislado ni un simple front-end informativo. Debe dialogar con los sistemas que ya gobiernan la operativa empresarial: ERP, almacén, logística, compras, plataformas de proveedores, sistemas de identificación automática, soluciones móviles, herramientas de recogida de datos en campo y aplicaciones utilizadas en las distintas fases de la cadena de suministro.
La clave está en asociar cada información a una referencia precisa: un producto, un lote, un componente, una materia prima o una fase concreta del proceso. Es aquí donde la tecnología digital permite pasar de datos dispersos, a menudo gestionados en archivos o documentos separados, a un patrimonio informativo estructurado, actualizable y verificable.
En este recorrido, la tecnología RFID ha demostrado ser especialmente eficaz: aplicada a lo largo de las cadenas productivas y logísticas, permite la lectura automática y masiva de lotes y artículos individuales, reduce los errores de trazabilidad y pone el dato de producto a disposición en tiempo real. Operadores como Aton, con una presencia consolidada en los procesos de trazabilidad industrial, han contribuido a hacer que esta tecnología sea accesible e integrable también en contextos productivos de alta variabilidad, como los característicos de la cadena de suministro de la moda y de la fabricación avanzada.
Construir un Pasaporte Digital de Producto eficaz significa, por tanto, definir una verdadera gobernanza del dato: qué información recoger, de qué fuentes, con qué responsabilidades, con qué frecuencia de actualización y con qué niveles de acceso.
No todos los grupos de interés necesitan la misma información. Un consumidor final, una autoridad de control, un socio logístico, un centro de reparación o un proveedor tienen necesidades diferentes. El pasaporte digital debe garantizar, por tanto, transparencia, pero también seguridad, interoperabilidad y control.
Códigos únicos, códigos QR, RFID, NFC, plataformas cloud, API y sistemas de integración de datos son herramientas habilitadoras. Sin embargo, su valor solo emerge cuando están integradas en los procesos reales de la empresa y cuando el dato se gestiona con criterios claros de calidad, responsabilidad, actualización y acceso.
La disponibilidad de datos estructurados y verificables permite a las empresas:
Entendido así, el Pasaporte Digital de Producto se convierte en una infraestructura operativa a través de la cual la empresa hace visible la calidad de su gobernanza de la cadena de suministro.
La relación entre Sociedades Benefit y Pasaporte Digital de Producto no se limita a una simple convergencia entre sostenibilidad e innovación tecnológica. Existe una coherencia más profunda, relacionada con el modo mismo en que la empresa organiza su responsabilidad a lo largo de la cadena de suministro.
El modelo de Sociedad Benefit introduce una transformación estructural en la gobernanza empresarial: el beneficio común no representa un objetivo reputacional separado de la actividad económica, sino un criterio que debe orientar decisiones, procesos, relaciones industriales y organización operativa.
La medición del impacto desempeña un papel central. Un beneficio común que no puede verificarse corre el riesgo de quedar confinado al terreno de las declaraciones, mientras que el contexto normativo y de mercado exige hoy información cada vez más accesible, fiable y demostrable.
Es precisamente en este espacio donde el Pasaporte Digital de Producto adquiere una relevancia estratégica para las Sociedades Benefit.
El DPP permite transformar la sostenibilidad de narración en eficiencia del dato. El origen de las materias primas, la conformidad, la composición de los productos, los impactos ambientales, los procesos de fabricación, la reparabilidad, la reutilización y la circularidad se convierten en información trazable a lo largo de todo el ciclo de vida del producto y compartible entre los distintos actores de la cadena de suministro. Para una Sociedad Benefit, esto significa poder construir una continuidad concreta entre propósito, gobernanza y operativa diaria.
La transparencia ya no afecta únicamente a la comunicación hacia el exterior, sino a la capacidad de la empresa para gestionar de forma coherente sus relaciones de cadena de suministro, sus procesos de decisión y los impactos generados a lo largo de la cadena de valor.
Desde este punto de vista, el Pasaporte Digital de Producto se convierte en un mecanismo de accountability organizativa, capaz de reducir la distancia entre los compromisos asumidos por la empresa y su efectiva verificabilidad.
Las Sociedades Benefit parecen, por tanto, estar entre las organizaciones naturalmente mejor preparadas para adoptar modelos avanzados de trazabilidad digital. Su estructura de gobernanza, la orientación hacia los grupos de interés, la cultura de la rendición de cuentas y la necesidad de demostrar la búsqueda del beneficio común crean un terreno especialmente favorable para la integración de sistemas como el Pasaporte Digital de Producto.
Pero el DPP también pone de relieve un segundo elemento destinado a adquirir una relevancia creciente: la transparencia no puede construirse de forma individual. La calidad y la fiabilidad del dato dependen de la colaboración entre los actores de la cadena de suministro, de la adopción de estándares comunes, de la capacidad de integrar sistemas diferentes y de la construcción de relaciones basadas en la confianza mutua.
En este sentido, los ecosistemas colaborativos orientados a difundir una cultura “mission-driven” pueden desempeñar un papel estratégico a la hora de acompañar a las empresas hacia modelos más interoperables y transparentes. Redes como ConfBenefit pueden favorecer no solo la difusión de buenas prácticas, sino también la construcción de lenguajes comunes, gobernanzas compartidas y modelos de cooperación capaces de reducir las asimetrías informativas a lo largo de la cadena de suministro.
El DPP no es solo una tecnología aplicada a la sostenibilidad. Es una herramienta que ayuda a hacer que el propósito empresarial sea visible, documentable y verificable a lo largo del tiempo. Y probablemente sea aquí donde se jugará una parte relevante de la competitividad de las cadenas de suministro europeas en los próximos años: no solo en la capacidad de declarar valores, sino en la capacidad de transformarlos en datos fiables, interoperables y compartidos a lo largo de todo el ecosistema productivo.
La transformación descrita en las secciones anteriores, de la sostenibilidad declarada a la verificable, de la fragmentación de los datos a una gobernanza estructurada, se vuelve tangible cuando observamos cómo las empresas de la cadena de suministro de la moda están afrontando en la práctica el camino hacia el Pasaporte Digital de Producto.
Las cifras reflejan la magnitud del fenómeno. El mercado global de la ropa de segunda mano alcanzó un valor de 230.000 millones de dólares en 2024, con un crecimiento tres veces superior al del mercado primario de la moda.
Según una investigación de Bain & Company y eBay publicada en junio de 2025, el Pasaporte Digital de Producto podría duplicar el valor en el ciclo de vida de un producto de moda: una prenda vendida hoy por 500 libras podría generar otras 500 libras adicionales en servicios y reventa cuando esté respaldada por un pasaporte digital, gracias a una mayor confianza, trazabilidad y facilidad de acceso al mercado secundario.
Son cifras que invierten la perspectiva desde la que muchas empresas siguen mirando al DPP: alrededor del 90 % de las marcas continúa viéndolo principalmente como una carga normativa, cuando los datos sugieren lo contrario.
Las criticidades descritas hasta ahora ya están empujando a muchas empresas de la cadena de suministro de la moda a replantearse la gestión del dato de producto y la relación con los proveedores. En este contexto se sitúan las soluciones desarrolladas por REMIRA Italia, orientadas a simplificar la recogida y gestión de los datos de cadena de suministro y a mejorar la colaboración entre empresas y sus supply chains.
Las empresas necesitan una guía, no solo una herramienta, y es ahí donde resulta crucial transformar el proyecto de mero cumplimiento normativo en un activo estratégico.
Uno de los elementos que ha demostrado ser más eficaz en los proyectos de adecuación al DPP desarrollados por REMIRA es la capacidad de habilitar intervenciones oportunas durante todas las fases del ciclo de vida del producto. Desde el diseño hasta la producción y la distribución, disponer de información actualizada y estructurada permite tomar decisiones más rápidas y conscientes.
Gracias a la centralización de los datos en un entorno cloud, posibles criticidades, como incoherencias en los materiales, variaciones de composición o actualizaciones normativas, pueden identificarse y gestionarse de forma proactiva, reduciendo riesgos y mejorando la calidad global del producto final.
También es fundamental poner de relieve los obstáculos más críticos en la adopción de soluciones DPP.
Nos referimos, en particular, a la complejidad de la recogida de datos, con información a menudo dispersa entre los distintos actores de la cadena de suministro.
El enfoque adoptado para apoyar a los clientes de REMIRA consiste en reutilizar al máximo los datos que ya están presentes en los sistemas empresariales, especialmente los relativos a materias primas, tejidos, pieles y accesorios destinados a la producción. De este modo, se reduce drásticamente la necesidad de introducción manual por parte de los proveedores, minimizando errores y duplicidades.
La integración con los sistemas existentes permite, además, crear un flujo informativo continuo y coherente, mejorando la calidad y la fiabilidad de los datos.
Una de las necesidades más recurrentes surgidas durante los proyectos de adecuación ha sido la de facilitar la implicación de los socios de la cadena de suministro, que a menudo presentan niveles muy distintos en cuanto a herramientas y competencias digitales.
La posibilidad de interactuar con el sistema de forma sencilla y estructurada, limitando al mínimo el impacto operativo, es una condición necesaria para garantizar la calidad y la integridad de los datos que alimentan el pasaporte digital. Este enfoque colaborativo favorece una mayor participación a lo largo de toda la cadena de suministro, un elemento fundamental para construir un DPP completo y conforme a la normativa.
Un elemento operativo relevante tiene que ver con la gestión de los data carrier, soportes como códigos QR u otros identificadores digitales que conectan el producto con su pasaporte digital.
La posibilidad de delegar directamente en los proveedores la impresión de las etiquetas de cuidado y composición permite integrar el DPP ya desde las primeras fases de producción, garantizando mayor rapidez en las operaciones, coherencia de la información mostrada, reducción de pasos intermedios y menores costes logísticos. Se trata de una funcionalidad que asegura una trazabilidad completa desde el origen.
Un ejemplo especialmente significativo se refiere a una marca internacional con sede en Suiza y activa a escala global, que adoptó este enfoque para apoyar la gestión de los datos de producto a lo largo de su cadena de suministro.
Durante la fase de despliegue surgió un elemento inesperado: un feedback extremadamente positivo por parte de los proveedores. En comparación con otras plataformas utilizadas dentro del mismo ecosistema para distintas marcas, la solución se percibió como más rápida de aprender y utilizar, incluso por usuarios con distintos niveles de madurez digital; menos invasiva respecto a los procesos operativos existentes; y capaz de reducir de forma significativa la carga administrativa.
Gracias a la reutilización de los datos ya disponibles y a la drástica reducción del data entry manual, los proveedores pudieron evitar actividades redundantes y de bajo valor añadido, con un impacto directo en la contención de los costes operativos, tanto para la marca como para la cadena de suministro.
El resultado fue una colaboración más fluida y eficaz, con menos fricciones y mayor alineación entre todos los actores implicados: un factor clave no solo para la calidad de los datos recogidos, sino también para la sostenibilidad a largo plazo de todo el proyecto.
En el marco de la normativa europea sobre sostenibilidad y economía circular, el DPP no es solo una obligación, sino que representa una oportunidad para innovar los procesos empresariales y las relaciones a lo largo de la cadena de suministro.
A través de un enfoque orientado a la calidad del dato, las empresas pueden no solo responder a los requisitos regulatorios, sino también valorizar la información de producto para mejorar la transparencia, las relaciones comerciales y el posicionamiento en el mercado.
En este sentido, el Pasaporte Digital de Producto no es la respuesta a una obligación normativa. Es la respuesta a una pregunta que las cadenas de suministro más avanzadas ya se están planteando: cómo transformar la complejidad de la supply chain de fuente de riesgo en fuente de valor demostrable.
Si se considerara únicamente un nuevo cumplimiento normativo europeo, el Pasaporte Digital de Producto perdería gran parte de su alcance estratégico. El desafío en curso tiene que ver con el modo en que las empresas construyen credibilidad, responsabilidad y confianza a lo largo de la cadena de suministro.
La sostenibilidad está pasando progresivamente de una mera declaración a la gestión continua de información siempre actualizada. La gobernanza de la cadena de suministro, las infraestructuras digitales y la accountability organizativa dejan, por tanto, de ser ámbitos separados y se convierten en componentes de un único sistema.
Para las empresas, el verdadero reto no será solo adoptar nuevas tecnologías, sino desarrollar modelos organizativos capaces de integrar compliance, procesos operativos, relaciones de cadena de suministro y gestión del dato.
Desde este punto de vista, el Pasaporte Digital de Producto y las Sociedades Benefit comparten una misma dirección: hacer que la sostenibilidad no solo sea declarada, sino demostrable mediante datos, procesos y responsabilidad de cadena. Su estructura orientada a los grupos de interés y la necesidad de hacer verificable el beneficio común las hacen naturalmente compatibles con herramientas como el Pasaporte Digital de Producto.
Pero el DPP también deja claro un segundo elemento destinado a adquirir una relevancia creciente: ninguna empresa puede construir transparencia por sí sola. La calidad del dato depende de la colaboración entre los actores de la cadena de suministro, de la adopción de estándares comunes y de la capacidad de construir ecosistemas fiables.
Probablemente sea aquí donde se jugará una parte relevante de la competitividad de las cadenas de suministro europeas en los próximos años: no solo en la capacidad de generar valor, sino en la capacidad de hacer que ese valor sea verificable.