En 2024 nos preguntamos qué convierte a una empresa en un lugar de trabajo «perfecto» para los jóvenes e hicimos lo más Gen Z posible: preguntárselo directamente.Siete estudiantes del Contamination Lab Veneto trabajaron durante tres meses en un reto concreto: identificar los elementos capaces de aumentar el compromiso, el sentido de pertenencia y la productividad, combinando bienestar y sostenibilidad.Del proyecto surgieron con claridad las prioridades de los jóvenes: una cultura inclusiva, equilibrio entre vida personal y profesional, sentido de propósito, aprendizaje continuo y oportunidades de crecimiento.
Dos años después, el tercer puesto obtenido por Aton en la clasificación Best Workplaces for Gen Z de Great Place To Work Italia nos recuerda que las cosas buenas requieren tiempo. Este reconocimiento se suma al conseguido en la clasificación Best Workplaces for Trusted Leadership, dentro de la categoría de empresas medianas.
Son dos clasificaciones diferentes, pero estrechamente relacionadas. Porque no se puede construir un buen lugar de trabajo para los jóvenes sin un liderazgo creíble. Y para ser creíble no bastan las declaraciones: hacen falta ejemplos concretos.
A menudo se describe a la Gen Z como una generación exigente. Pide flexibilidad, autonomía, propósito, escucha y oportunidades de crecimiento. ¿Algo más?
El riesgo es considerar estas peticiones simples caprichos. Creo que ocurre precisamente lo contrario.
Los jóvenes quieren comprender qué impacto tiene su trabajo y con qué criterios se evaluará su contribución. No huyen de la responsabilidad: piden que sea concreta y esté vinculada a resultados medibles.
Durante mucho tiempo, a quienes pertenecemos a la Generación X y a la generación Millennial se nos pidió que trabajáramos bien, tuviéramos paciencia y confiáramos en que, tarde o temprano, alguien se daría cuenta.
Pero una carrera basada en un «ya veremos» se parece más a un milagro que a un proyecto.
El crecimiento se vuelve real cuando está vinculado a un modelo organizativo definido. Esta es la lógica que guía nuestros proyectos de desarrollo: hasta tres reuniones al año con el team leader para revisar el recorrido profesional y comprobar que siga siendo coherente con los objetivos y las expectativas de la persona.
No se trata de una evaluación del rendimiento, sino de construir una relación de confianza.
Hoy, la Gen Z representa el 27 % de los atonpeople. En la empresa conviven cuatro generaciones y diecinueve nacionalidades.
Sin embargo, la diversidad no genera innovación de forma automática. Se puede compartir durante años la misma oficina con personas muy diferentes y seguir trabajando en mundos paralelos. Basado en hechos reales.
El valor se crea cuando existe un intercambio auténtico.
Las personas con más experiencia aportan método, conocimiento del contexto y capacidad para anticipar las consecuencias de las decisiones. Los jóvenes introducen nuevos lenguajes, velocidad y preguntas. Sobre todo, esa palabra mágica de seis letras, seguida de un signo de interrogación, que nosotros casi hemos dejado de pronunciar: «¿Por qué?».
En 2024 nos preguntamos qué hacía que una empresa resultara atractiva para las nuevas generaciones.
Hoy, la pregunta me parece más amplia: ¿qué hace que una organización sea capaz de ayudar a crecer a personas diferentes por edad, competencias y cultura?
Nací en 1983 y, para el INPS, el organismo italiano de la Seguridad Social, sigo siendo poco más que un aprendiz.
El propósito, la autonomía, la flexibilidad, el aprendizaje y la posibilidad de generar impacto no son necesidades exclusivas de la Gen Z.Los jóvenes, sencillamente, las expresan de forma más directa y están menos dispuestos que nosotros a aceptar respuestas vagas.
En cierto sentido, nos están ayudando.
Nos obligan a distinguir la confianza de la falta de orientación, la flexibilidad de la confusión, la meritocracia de la competencia individual y la escucha de la mera recopilación de opiniones.
El reconocimiento recibido no significa que hayamos encontrado una respuesta definitiva ni que hayamos alcanzado el objetivo.
Significa que avanzamos en la dirección correcta y que es un camino que cualquier organización puede emprender, no solo Aton.
Al final, un buen lugar de trabajo no es aquel en el que nunca surgen dificultades u obstáculos. Es aquel que establece objetivos claros, reconoce la contribución de las personas y permite que cada una se convierta en protagonista de su propia historia.