La IA revoluciona la gestión de la cadena alimentaria, previniendo desperdicios gracias a previsiones precisas basadas en datos históricos y variables externas. Las tecnologías digitales optimizan la producción, la distribución y el consumo, reduciendo el derroche de alimentos valiosos.
En el siglo pasado era habitual sufrir delante de la televisión al ver cómo se destruían toneladas y toneladas de naranjas en sobreproducción para evitar la caída de los precios.
Afortunadamente, hoy esas imágenes ya no se ven. Sin embargo, aunque las cadenas de suministro estén en proceso de perfeccionamiento, aún queda mucho por hacer para impedir que cantidades importantes de alimentos valiosos acaben desperdiciándose.
Así es como la IA contribuye a combatir el fenómeno del desperdicio alimentario.
De los algoritmos a la inteligencia artificial contra el desperdicio de alimentos
La informática desempeña un papel fundamental desde el origen: en las decisiones de producción (ya que resulta perjudicial producir alimentos en exceso), en las distintas fases de la cadena de suministro (que, si no son eficientes, generan desperdicio), en los acuerdos comerciales (comprar más de lo necesario provoca devoluciones y desechos) y, por último, en la racionalización del consumo final.
En el perfeccionamiento de la cadena alimentaria, lo digital y la inteligencia artificial ejercen una función cada vez más decisiva, al permitir comprender lo que ha ocurrido, lo que está ocurriendo y lo que ocurrirá. Todo ello con una velocidad y una precisión cada vez mayores.
El papel, afortunadamente, está casi en vías de desaparición. Lo sustituyen aplicaciones en dispositivos móviles que actúan en tiempo real, en el lugar y en el momento en que se necesitan, aprovechando la IA para reducir al mínimo errores e ineficiencias.
Los LLM (Large Language Models) y la IA, capaces de analizar enormes volúmenes de datos históricos y cruzarlos con innumerables variables externas, están sustituyendo progresivamente listados, hojas de Excel, informes y algoritmos.
Por ejemplo, se alimenta a la IA con los históricos de ventas por tienda, las promociones previstas, los boletines meteorológicos y todas las posibles variables locales como festividades, grandes eventos o flujos turísticos. El resultado es una previsión puntual y altamente fiable.
Obviamente, todo funciona si los datos de entrada son fiables y si las preguntas que se plantean a los sistemas de IA (prompts) son correctas. La intervención humana nunca se sustituye, pero sí se eleva de nivel.
La cadena de frío y las tecnologías que reducen el desperdicio de alimentos
Algunas categorías de alimentos como helados y congelados requieren mantenerse por debajo de cero grados, de lo contrario dejan de ser aptos para el consumo.
Para prevenir los daños causados por la rotura de la cadena de frío existen sistemas especializados que registran, mediante sondas (tags activos), la temperatura de los productos y comunican (IoT) su evolución a lo largo del tiempo.
Esta información es determinante para garantizar a los consumidores finales que el almacenamiento y el transporte se realizan de forma correcta, permitiendo además a las empresas supervisar el buen funcionamiento de la cadena de suministro.
Blockchain en la cadena de suministro
La tecnología blockchain puede desempeñar una función importante a la hora de garantizar transparencia y certeza, registrando el origen de los productos y sus pasos intermedios desde el campo hasta la mesa.
La Unión Europea aprobó el pasado abril la obligación de adoptar el DPP (Digital Product Passport) en algunos sectores como la moda, la química y la construcción, y podría extenderlo también al ámbito alimentario.
El objetivo es que, para 2030, cada producto vaya acompañado de su propia historia: por ejemplo, su lugar de origen, su ficha organoléptica, los alérgenos, cómo ha sido producido y qué recorrido ha seguido hasta llegar al consumidor final.
Lotes de producción: frescos y muy frescos
Mil millones de toneladas de productos alimenticios, el 19% del total, se destruyen por estar caducados. Cuanto más corto es el ciclo de vida de un producto, mayor es la probabilidad de que deba eliminarse por haber superado su fecha de caducidad.
Cuando se trata de fruta, verdura, pescado, lácteos, huevos, carnes o pasta fresca, la vida útil se reduce a pocos días, por lo que la cadena de suministro debe ser muy ajustada y especialmente eficiente para evitar cargar con las pérdidas.
Un buen software basado en IA puede ser de gran ayuda para comprar cada día ni más ni menos de lo que se vende en las tiendas, gracias a un reabastecimiento asistido o automático.
El problema del stock no vendido
La tecnología permite racionalizar la producción y la correcta gestión de las mercancías no vendidas. Por lo tanto, siempre es mejor prevenir la generación de excedentes no deseados. Pero, lamentablemente, hay que tener en cuenta que, en cierta medida, es inevitable y fisiológico.
Sin embargo, estas mercancías pueden encontrar una segunda vida gracias al conocimiento oportuno de su existencia. De hecho, registrando las fechas de caducidad y las cantidades no vendidas, las empresas pueden activar iniciativas promocionales, tanto B2B como B2C, para favorecer su venta y consumo.
Los sistemas transaccionales modernos en tiempo real, potenciados por la inteligencia artificial, son capaces de mitigar progresivamente estas pérdidas secas hasta acercarse cada vez más a cero.
Consumidores finales
En Europa, se tiran cada año la asombrosa cifra de 132 kilos de comida por persona. Para reducir este último desperdicio, las principales vías son los frigoríficos inteligentes y las aplicaciones para perfeccionar las compras.
En el primer caso, todavía estamos en los inicios y parece lejana la posibilidad de controlar el stock y reponer automáticamente las necesidades.
Las aplicaciones de compras, en cambio, son una herramienta que puede ayudar a optimizar el gasto, por ejemplo evitando duplicaciones dentro de la familia o recordando productos que no deben olvidarse.
La gran distribución invierte mucho en fidelity y hoy lo digital permite ofrecer a los clientes servicios eficientes (promociones, surtidos, etc.), atractivos (storytelling) y entretenidos (gaming).
Hub de ayuda alimentaria: el caso EMERGENCY
En Cascina Cuccagna (Milán), la inauguración de una tienda solidaria, promovida por el Ayuntamiento de Milán y Emergency, permite ofrecer a 350 familias necesitadas productos de primera necesidad proporcionados por la gran distribución.
Se trata de un magnífico ejemplo win-win que evita el desperdicio y presta un valioso servicio social, similar al Banco de Alimentos.
.FoodHubber es el software desarrollado por Germano Rizzo y Aton que permite gestionar la tienda y que ahora está disponible para la comunidad open source en GitHub.
Aton es una B Corp que utiliza tecnologías digitales para hacer más sostenible el negocio de las empresas y es EMERGENCY FRIEND en este mercado social que forma parte del proyecto “Que nadie quede excluido”.