La adopción del Modelo de Organización, Gestión y Control conforme al D.Lgs. 231/2001, junto con el Código Ético, representa para Aton una evolución natural y coherente con el camino emprendido en los últimos años. Al igual que la decisión de convertirse en Sociedad Benefit o la obtención de certificaciones como Igualdad de Género, ISO 27001 y B Corp, estas iniciativas no constituyen un simple “sello”, sino que expresan nuestra identidad: construir una empresa innovadora, sólida y responsable, orientada a generar valor tanto para las personas como para el entorno en el que operamos.
Creemos que la innovación es como un tren en marcha: un movimiento continuo y dinámico que guía cada una de nuestras decisiones estratégicas y organizativas. Para nosotros, innovar significa evolucionar, anticipar, experimentar. Pero también hacerlo con responsabilidad.
Estamos convencidos de que la innovación no puede desligarse de la ética. Por eso, combinamos el impulso hacia lo “nuevo” con comportamientos responsables, claros y conformes a las normas, que elegimos estructurar y certificar a través de modelos reconocidos.
Operar de forma responsable es parte integral de nuestra manera de hacer empresa y de construir relaciones de confianza con clientes, partners, instituciones y con nuestros equipos internos, los atonpeople.
El Modelo 231 y el Código Ético dan forma concreta a esta visión: definen principios, roles, responsabilidades y comportamientos esperados, reforzando una cultura empresarial basada en la corrección, la integridad y el respeto a las personas, y convirtiendo la innovación en un camino sólido además de ambicioso.
Este recorrido ha implicado a todas las áreas a través del análisis de los procesos empresariales, la identificación de las actividades sensibles, la definición de protocolos de verificación, además de la introducción de un sistema de control y de denuncias, en línea con las mejores prácticas de gobernanza.
Durante las fases de análisis, se puso de manifiesto que muchas de las formas de trabajo desarrolladas a lo largo del tiempo, gracias a un proceso de mejora continua, ya eran coherentes con los principios que sustentan el Modelo. La atención a las responsabilidades, la separación de funciones, la trazabilidad de las decisiones y el diálogo abierto entre las distintas áreas forman parte desde hace tiempo de nuestra forma de trabajar.
Este proceso nos ha permitido dar un paso más: hacer explícito, estructurado y compartido aquello que hasta ahora vivía sobre todo en la cultura y en las prácticas cotidianas de la organización.
Un elemento fundamental de garantía, para nosotros y para nuestros stakeholders, es el nombramiento del Órgano de Supervisión (Organismo de Vigilancia), un órgano independiente encargado de velar por la correcta aplicación y actualización del Modelo 231. A través de una actividad constante de control, seguimiento y diálogo con la organización, este organismo promueve la mejora continua de los mecanismos adoptados, contribuyendo a consolidar una cultura de responsabilidad y prevención de riesgos.
El Código Ético constituye el núcleo del Modelo 231 y es la síntesis de los valores que orientan a Aton: legalidad, transparencia, respeto, responsabilidad y sostenibilidad.
Está dirigido a todas las personas que operan con y para Aton – atonpeople, proveedores, partners y clientes – y define el marco de referencia para los comportamientos cotidianos, tanto en las relaciones internas como externas.
Es una herramienta viva y en evolución, capaz de orientar las decisiones incluso en los contextos más complejos, cuando las elecciones no son evidentes y requieren equilibrio entre innovación, eficacia y responsabilidad. La ética se convierte así en un referente diario, arraigado en la cultura empresarial, que nos permite actuar con coherencia y respeto hacia las personas, los clientes, los partners y la comunidad.
La adopción del Modelo 231 y del Código Ético simboliza un momento importante, pero no definitivo.
Es el inicio de un camino que requiere atención constante, formación, escucha y actualización continua, que acompaña la evolución de Aton haciendo evolucionar también sus herramientas de gobernanza.
Este recorrido refuerza nuestra identidad y nos ayuda a crear valor sólido a largo plazo, protegiendo la empresa, a las personas que forman parte de ella y a todos los stakeholders con los que colaboramos.
Mirando al futuro, Aton reafirma una convicción clara: operar de manera responsable es para nosotros un factor habilitador de la solidez y la evolución de la empresa.
La aplicación de principios éticos y de comportamientos conformes a la normativa refuerza la credibilidad de la compañía, especialmente en los mercados internacionales en los que estamos focalizados, y su capacidad para afrontar contextos complejos y en constante transformación.
En Aton, la legalidad y la ética no son elementos formales, sino componentes estructurales de nuestra forma de operar: orientan las decisiones diarias, protegen a las personas y contribuyen a crear relaciones auténticas.