Un día, alguien de marketing tuvo la brillante idea de llevar un futbolín a la oficina. Y se desató el caos. Desde ese momento, ya no nos detuvimos.
Futbolín en la oficina. Perros en la oficina. Psicólogo en la oficina —pero “psicólogo” suena mal, mejor happiness officer. Fisioterapeuta en la oficina —pero fisioterapia recuerda al curso de prevención de riesgos, llamémoslo masajista.
A alguien incluso lo pillaron jugando con LEGO. Se justificó diciendo que era un workshop. ¿O quizá un hackathon? ¿En horario laboral?
Y hablando de eso, ¿sigue teniendo sentido hablar de horario? Smart working. Pero no basta con que sea smart: trabaja donde quieras, cuando quieras.
En los últimos años, las dinámicas virales de los algoritmos sociales han puesto patas arriba el mundo del trabajo. Hemos pasado de la Administración de Personal a los Recursos Humanos. Luego se ha consolidado una conciencia cada vez más extendida: las personas no son recursos. Y así empezamos a hablar de People & Culture.
El antiguo Mega Director —“Dios nos libre”— Doctor Ing. Cab. Ilmo. se ha transformado en una especie de animador de resort con máster en psicología positiva.
Cualquiera que trabaje en un contexto capaz de sostenerse por sí mismo, satisfacer a sus clientes y pagar los salarios el día 10 del mes (ah, y las cotizaciones el día 16 del mes siguiente) sabe perfectamente que no es así.
Crear un entorno de trabajo excelente, uno de los Best Workplaces, no significa abrir un parque de atracciones. Todo lo contrario.

Significa tratar a las personas como profesionales adultos. Cumplir los compromisos. Aprender a hablar de los errores y acogerlos por lo que son: quizá la única forma de mejorar.
Significa cerrar cada reunión con cinco palabras: quién-hace-qué-cuándo. Y también “cómo”, entendido como: ¿cómo nos hemos hablado?
Significa crear un entorno guiado por el contexto más que por la jerarquía. Un lugar psicológicamente seguro, donde cualquiera puede levantar la mano y decir “no estoy de acuerdo” o “no lo he entendido” sin miedo a ser excluido.
Significa elevar el nivel de las ideas, no el de la voz.
Evoluciones compartidas, cifras transparentes, incluso cuando no son como nos gustaría: el mercado es competitivo, los competidores agresivos, los márgenes ajustados. En las licitaciones con el departamento de compras no hay medallas de plata: la diferencia entre el ganador y todos los demás es de unos pocos centímetros.
¿La paradoja?
Ser un Great Place to Work también significa saber dejar marchar a alguien cuando las competencias y los valores no están alineados. No es fácil. Duele a quien lo escucha y —créeme— también a quien tiene que decirlo.
Poniendo el “nosotros” por delante del “yo”. Escuchar más, hablar menos. Aceptar que hay informaciones que no nos corresponden. Renunciar al sutil placer de quejarse de un compañero en la máquina de café o tener el valor de ir directamente a hablar con él y aclararlo. Dar peso a las palabras. Evitar las bromas fuera de lugar. Porque, al fin y al cabo, sigue siendo una oficina, aunque haya futbolín.
Significa también celebrar juntos. No tener miedo a emocionarse. Decirlo en voz alta cuando se está bien, cuando se está contento.
Llevar bollos y acordarse de que – quizá – alguien es intolerante al gluten. Preguntar una vez más “¿cómo estás?” a quien está un poco decaído. Aceptar que no existe confianza real sin vulnerabilidad.
Significa decir “Buenos días” por la mañana, y decírselo también a quien entra. Recoger un papel del suelo. Cambiar el papel higiénico cuando se termina.
Reconocer que detrás de cada delantero que marca hay un equipo que ha construido la jugada. Pagar a las personas de forma justa, según criterios transparentes y compartidos.
Es difícil. Es exigente. A veces es frustrante. El HR, People o como quieras llamarlo, influye hasta cierto punto. Es un trabajo de equipo.
Hay una buena noticia: las cosas más importantes que hacen que un entorno sea realmente excelente no requieren presupuesto. Requieren pasión, valentía e integridad.
Spoiler: nosotros también tenemos futbolín, pero preferimos, con diferencia, los torneos de Mario Kart.
