
El Pasaporte Digital del Producto (DPP) representa uno de los cambios más relevantes para el sector fashion. Enmarcado en la normativa europea sobre sostenibilidad y circularidad, a menudo se percibe como una obligación regulatoria. En realidad, su valor va mucho más allá del compliance.
El DPP introduce un cambio de paradigma: el producto ya no es solo una prenda terminada, sino un conjunto estructurado de información verificable que lo acompaña a lo largo de todo su ciclo de vida.
Este paso es lo que convierte al DPP en una herramienta estratégica para marcas, retailers y consumidores.
La normativa europea define qué información debe estar disponible, pero no garantiza cómo se genera, se gestiona y se mantiene esa información en el tiempo. Y es ahí donde el DPP se juega su verdadera eficacia.
Un DPP solo funciona si se apoya en:
Sin una base sólida, el riesgo es construir un pasaporte formalmente correcto, pero poco creíble y difícil de escalar.
Para ser realmente operativo, el Pasaporte Digital del Producto debe estar respaldado por una plataforma software capaz de recopilar, normalizar y orquestar la información de producto procedente de fuentes diversas: proveedores, producción, logística, retail y posventa.
Esta plataforma cumple un papel central porque permite:
Por tanto, el DPP no es un documento estático, sino un sistema de información dinámico, gobernado por reglas claras y datos fiables.
Uno de los principales límites de los DPP “teóricos” es la falta de un vínculo físico entre el producto y la información digital. Sin ese enlace, el riesgo es que los datos se queden en lo abstracto, desconectados del objeto real.
La identificación mediante etiquetas RFID permite superar este límite, habilitando una trazabilidad continua a lo largo de toda la cadena de suministro. En logística y en el punto de venta, el RFID permite:
De este modo, el DPP no se basa en declaraciones, sino en datos generados y actualizados por el propio producto a lo largo de su recorrido.
El valor del DPP crece cuando la información recopilada y estructurada se hace accesible en los momentos clave. En logística y en el punto de venta, el uso del RFID permite “interrogar” el producto en tiempo real y recuperar la información asociada a su pasaporte digital.
Para el consumidor final, esta información puede ponerse a disposición de forma simple e inmediata a través de:
La prenda se convierte así en el punto de acceso directo a su propio DPP, sin intermediarios y sin ambigüedades.
El consumidor exige transparencia, pero no tiene ni el tiempo ni las herramientas para interpretar información técnica o documentos normativos. El DPP responde a esta necesidad solo si logra traducir la complejidad de la cadena de suministro en contenidos claros, fiables y legibles.
A través de un código QR o de NFC, el DPP puede mostrar información como:
Así, la transparencia se convierte en experiencia y la confianza se construye sobre datos verificables, no sobre claims.
Abordar el DPP como una actividad manual o como un proyecto IT aislado significa aumentar costes y complejidad. En cambio, una plataforma DPP integrada con sistemas de trazabilidad permite:
Así, el DPP se convierte en una herramienta que simplifica los procesos en lugar de cargarlos, haciendo que los datos estén disponibles de inmediato para compliance, operaciones y decisiones estratégicas.
La sostenibilidad en el fashion ya no puede basarse en declaraciones genéricas. El DPP, respaldado por datos de trazabilidad y por una plataforma estructurada, permite medir y demostrar impactos, apoyar estrategias de reutilización y reciclaje y mejorar la gobernanza de la supply chain.
Con datos fiables y comparables es posible:
Así, el DPP se convierte en una herramienta de gobernanza, no solo de reporting.
El Pasaporte Digital del Producto no es una obligación que haya que soportar, sino una oportunidad para repensar el producto como portador de información fiable, accesible y útil a lo largo de todo su ciclo de vida.
Cuando los datos, la plataforma software y la identificación física del producto trabajan de forma integrada, el DPP se convierte en un habilitador de transparencia, eficiencia y confianza.
En el fashion que viene, la transparencia no será una opción. Será un estándar.