A partir de 2027, las empresas de la distribución farmacéutica italiana estarán obligadas a adoptar el código Data Matrix en los envases de los productos, tal como establece el Decreto Legislativo n.º 10, de 6 de febrero de 2025.
Se trata de un código bidimensional más avanzado que el código de barras tradicional, capaz de contener una cantidad significativamente mayor de información. Algunas empresas del sector ya están iniciando proyectos piloto para prepararse para esta transición, introduciendo este código en los envases con el fin de probar sus sistemas antes de la fecha límite normativa.
El aspecto operativo más relevante afecta a los dispositivos hardware utilizados en los almacenes: no todos los terminales actualmente en uso son capaces de leer códigos bidimensionales.
Para los grandes distribuidores farmacéuticos, que gestionan almacenes complejos con cientos de operarios y dispositivos, esto se traduce en una evaluación concreta y urgente: ¿cuántos de los dispositivos actualmente activos son compatibles con los nuevos estándares? ¿Cuántos deberán adaptarse o sustituirse?
Se habla fácilmente de cientos de terminales por cada empresa, con impactos económicos significativos que requieren planificación y tiempos adecuados.
2027 puede parecer lejano, pero quienes trabajan en la logística farmacéutica saben que adaptar un parque de hardware de estas dimensiones requiere tiempo: mapeo de dispositivos, evaluación de compatibilidad, planificación de inversiones, pruebas y rollout operativo.
Iniciar este análisis con antelación permite gestionar la transición de forma gradual y controlada, evitando tener que reaccionar a la fecha límite normativa con intervenciones de urgencia.
Desde el punto de vista normativo, el incumplimiento del Decreto expone a las empresas a sanciones y al riesgo de bloqueo de las actividades de distribución.
Desde el punto de vista comercial, no alinearse con los estándares exigidos por los socios de la cadena puede traducirse en pérdida de contratos, exclusión de licitaciones y deterioro de la reputación frente a clientes y proveedores.
En un sector donde la trazabilidad del producto es un requisito de seguridad incluso antes que normativo, retrasar la adaptación no es una opción sostenible.
El código Data Matrix se aplica a cada envase individual. Esto significa que el tema de la adaptación del hardware no afecta de la misma manera a todos. Si la manipulación se realiza a nivel de pallet o de bulto, los sistemas de almacén trabajan con etiquetas agregadas que identifican el contenido sin necesidad de leer cada caja individual. En este caso, el problema de la adaptación de los terminales no es prioritario para el fabricante.
La situación cambia cuando la organización comercial prevé la entrega directa en farmacia o la gestión de pedidos por unidades individuales. En ese momento, la capacidad de leer el Data Matrix en cada unidad se vuelve necesaria en todas las fases logísticas: desde el almacén hasta la entrega.
Desde hace más de 30 años, en Aton acompañamos a importantes empresas de la producción y distribución farmacéutica italiana en la gestión y evolución de las infraestructuras operativas de almacén, apoyándolas en proyectos complejos de adaptación tecnológica, donde la experiencia sobre el terreno y el conocimiento de los procesos reales marcan la diferencia.
No proponemos soluciones estándar: partimos siempre de un análisis concreto de la situación actual para identificar el camino más eficaz hacia el cumplimiento normativo.
¿Su parque de hardware ya es compatible con la lectura del Data Matrix? ¿Han iniciado ya una evaluación interna?
Si la respuesta no es inmediata, puede que merezca la pena abrir una reflexión antes de que la fecha límite se acerque demasiado.