En el sector del food service, una parte importante de los pedidos sigue llegando a través de canales no estructurados: un mensaje de voz por WhatsApp, una llamada rápida o un correo electrónico escrito con prisas por el chef a las once de la noche, mientras termina de cerrar la cocina. El mensaje llega, alguien en la oficina lo lee, lo interpreta, lo introduce manualmente en el sistema de gestión y espera haber entendido correctamente el pedido.
Con diez clientes, este proceso puede ser manejable. Con mil, puede convertirse en uno de los costes operativos más elevados de la empresa, aunque muy pocas organizaciones consiguen cuantificar su impacto real.
Un operador dedica una media de entre 5 y 15 minutos a introducir en el sistema un pedido no estructurado: lee el mensaje, identifica al cliente, relaciona los productos solicitados con las referencias del catálogo, comprueba los precios y las condiciones comerciales, introduce las líneas del pedido y revisa posibles errores.
Cuando esta actividad se multiplica por cientos de pedidos al día, acaba absorbiendo recursos, aumentando el riesgo de errores y ralentizando toda la cadena de suministro.
Cada corrección puede requerir una llamada, una devolución o la emisión de una nota de crédito. Cuando se trabaja con productos de vida útil corta y márgenes reducidos, cualquier error genera un coste directo e inmediato.
En la distribución alimentaria, el catálogo cambia constantemente: se incorporan nuevas referencias, otras dejan de estar disponibles, los precios se actualizan cada semana y las condiciones comerciales varían según el cliente.
Cuando un comercial recibe un pedido por teléfono o mediante un mensaje de voz, no siempre tiene delante la versión más reciente de la lista de precios. Del mismo modo, cuando un operador introduce el pedido en el sistema, puede resultar difícil determinar qué referencia corresponde exactamente a la descripción aproximada facilitada por el cliente.
El resultado es un ciclo de comprobaciones y correcciones que se repite cada día y consume un tiempo que podría dedicarse a captar nuevos clientes, gestionar las promociones o mejorar el servicio.
Con la solución de Sales Force Automation .one SFA y el apoyo de la inteligencia artificial, los pedidos no estructurados se interpretan automáticamente: el sistema identifica al cliente, relaciona los productos solicitados con las referencias del catálogo, comprueba los precios y las condiciones comerciales y presenta al operador una propuesta de pedido ya estructurada y lista para su validación.
Cuando el pedido deja de ser un proceso que debe gestionarse manualmente y se convierte desde el primer momento en un dato estructurado, toda la cadena operativa, desde la oficina central hasta la logística, puede trabajar en tiempo real con información fiable y actualizada.
Los pedidos no estructurados son solicitudes recibidas a través de canales como emails, mensajes de voz, fotos, archivos Excel o PDF que deben interpretarse antes de introducirse en el sistema. Con .one SFA e IA, pueden convertirse automáticamente en propuestas de pedido estructuradas y listas para su validación.
La introducción manual de pedidos requiere tiempo, controles y correcciones. En el food service, procesar un pedido no estructurado puede llevar entre 5 y 15 minutos y generar errores en productos, precios o condiciones. Automatizar su interpretación reduce las tareas repetitivas y agiliza todo el proceso.
La IA analiza el contenido, identifica al cliente, relaciona los productos con el catálogo y comprueba precios y condiciones comerciales. .one SFA genera una propuesta de pedido estructurada que el operador puede revisar y validar antes de enviarla al back office.
.one SFA está diseñado para integrarse con ERP, BI, WMS y sistemas de pago. La plataforma .one adopta un enfoque API-first y sincroniza los datos con los sistemas empresariales, permitiendo que los pedidos validados entren en el flujo operativo sin crear nuevos silos de información.
El ROI puede medirse comparando el tiempo medio de introducción, el número de pedidos procesados, los errores, las correcciones y los costes de back office antes y después de la automatización. Aton indica que tareas que antes requerían hasta 15 minutos pueden completarse en pocos segundos con .one SFA e IA.